Animatrix. Parte II

Historia de un Chico

Título Original: Kid’s Story
Género(s): Psicológico, Ciencia Ficción, Seinen.
Director: Shinichiro Watanabe.
Estudio: Studio 4°C.

Con el estilo propio de Studio 4°C, pero una estética que se asemeja a las escenas de diálogos en los libros de idiomas, llega el corto con mayor contenido psicológico de toda la obra. En él vemos la historia de un chico que descubre por sí mismo la existencia de Matrix y debido a eso es perseguido por los agentes. Neo se comunica con él para advertirle, pero no logra escapar de sus perseguidores. Sólo al final sabremos si fue atrapado o logro despertar a la realidad.

El diseño de personajes es bueno (aunque en lo personal su similitud con un curso de idiomas no me gustó), algo difuso y en ocasiones más simple que la ambientación en general. Los personajes generalmente lucen algo vagos y fuera de la realidad, como si estuvieran absortos en sí mismos sin poder entender qué es real en el mundo que los rodea; aunque quizás nada lo sea.

Finalmente, la música es excelente con toques electrónicos que le otorgan un aire de artificialidad que va perfecto con la temática Cyberpunk, a pesar de que estrictamente el corto ya no pertenezca a dicho género, y eso pasa con varios de estos trabajos: su pertenencia al Cyberpunk y Ciencia Ficción está dada por su relación con Matrix más que por su trama en general.

Un Corazón Desolado

Título Original: Program.
Género(s): Ciencia Ficción, Seinen.
Director: Yoshiaki Kawajiri.
Estudio: MadHouse.

Program es el primer cortometraje que MadHouse animó para Animatrix y es evidente el estilo de dicho estudio, pues por una parte hace uso de un diseño más contemporáneo y por otra utiliza escenarios que retoman de viejas pinturas chinas, los personajes son sencillos y las batallas son atractivas aunque no tan espectaculares.

La historia gira en torno a dos tripulantes de una nave —capitán y compañera— que están entrenando dentro del programa de simulación. Como parte del entrenamiento ella deberá enfrentar los titubeos de su capitán quien intenta seducirla para traicionar a sus compañeros, reimplantarse en la Matrix y esta vez optar por la píldora azul.

El corto retoma el miedo y la duda que muchos personajes han tenido con respecto a vivir en la realidad (Cipher por ejemplo), teniendo que enfrentar un universo que no es amable y resulta altamente hostil. Esto los lleva a traicionar sus ideales para vivir una vida falsa pero cómoda, demostrándonos con ello que la ignorancia es felicidad.

Record Mundial

Título Original: World Record.
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Takeshi Koike.
Estudio: MadHouse.

A pesar de que a primera vista este corto resulta el más alejado de la esencia de Matrix, nos permite conocer un poco sobre la naturaleza de aquellas personas que se dan cuenta de que viven en un mundo irreal. La historia nos narra la competencia de un corredor que toma conciencia de la realidad al forzar su cuerpo más allá de sus posibilidades y llegar a un límite en el que la velocidad y el dolor le permiten despertar del letargo en que las máquinas lo tienen sometido.

La historia se inspira un poco en aquel postulado teórico cuya propuesta dice que una vez sobrepasada la velocidad de la luz será posible doblar el espacio tiempo y viajar a través de este. Lo mismo pasa con el corredor, lleva su cuerpo a un punto en el que la Matrix ya no puede mantenerlo bajo control.

Además del argumento principal, el corto presenta una estética similar a un Neo-Noir, con un juego constante de sombras y una cromática en tonos rojizos. El diseño de personajes me recuerda a Afro Samurai y el apartado musical va muy acorde con el tono de la obra.

Animatrix. Parte I
Animatrix. Parte III

Afro Samurai

Título Original: アフロサムライ (Afuru Samurai).
Género(s): Artes Marciales, Gore, Ciencia Ficción, Seinen.
Director: Fuminori Kisaki y Jamie Simone.
Estudio: Gonzo.
Emisión: 2007.
Duración: 5 OVA.
Extras: Afro Samurai Resurrection.

Afro Samurai es una de las más vanguardistas obras animadas de la actualidad, pues el particular estilo de Gonzo, el toque americano afro-western y la música Hip Hop, logran un resultado muy original y divertido, además de otorgar un toque multicultural y multirracial a un anime japonés.

La producción corrió a cargo de Samuel L. Jackson, quien ha participado en películas como Jurassic Park (Steven Spielberg, 1993) o Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994). Además de producir, el actor puso la voz al personaje principal, quien gracias a eso refleja su herencia afroamericana de manera muy creíble.

La calidad de animación es impactante, los escenarios y los personajes están finamente diseñados, y el estilo gekiga enfatiza los rasgos afroamericanos. Además, esa característica personalidad de los barrios negros estadounidenses se acentúa debido a que la serie está hablada totalmente en inglés.

La fluidez de las tomas es un aspecto sobresaliente, ya que no se pierden detalles ni en las más rápidas batallas, que al combinarse con slow-motion ofrecen un detalle inmejorable. La banda sonora es otro aspecto que debe mencionarse pues no es común escuchar un soundtrack de anime basado en canciones de Hip Hop.

La historia gira en torno a Afro, un joven samurái que intenta vengar la muerte de su padre y convertirse en el peleador número uno del mundo, para ello primero tendrá que convertirse en el número dos, pues sólo el segundo mejor puede retar al primero. En su camino tendrá que enfrentar diferentes enemigos y superar los errores de su pasado. Todo esto acompañado de sangrientas y brutales peleas repletas de cuerpos destrozados y un pequeño toque de sexo.

Si bien Afro Samurái no es la gran serie ataviada de referencias complicadas, sí es una gran opción para quien busca un anime que salga de los estereotipos convencionales y del diseño habitual del anime actual. Su mezcla racial es sin duda el aspecto fundamental que la hace tan original, pues es difícil imaginarse a un samurái negro con un gran peinado afro partir balas y misiles con su espada mientras pelea contra robots y extraños sujetos con extremidades biónicas.

Otro punto a su favor, es el hecho de que es una de las pocas series que sabe explotar su género al máximo, pues no sólo destroza gente porque sí, sino que plantea en cada enemigo y combatiente una razón de peso que lo obliga a realizar la masacre.

El aspecto más débil son los clichés americanos que contiene, pues nuestro personaje principal es el típico héroe americano (aunque de hecho no es un héroe) que sin importar las dificultades siempre resulta vencedor. Sin embargo, eso no le resta mérito alguno, pues en todo momento estarás pegado a la pantalla intentando no perderte ni un corte de la afilada catana de Afro.