Súper

Título Original: Super.
Género(s): Comedia.
Director: James Gunn.
Emisión: 2010.
Duración: 96 minutos.
Extras:

Las películas de superhéroes ha seguido tres caminos principalmente: las grandes producciones aptas para toda la familia (The Avengers), las grandes producciones para el público adulto (Watchmen) y aquellas que critican, al tiempo que reinventan, esa figura del superhombre a partir de gente común y corriente (Kick-Ass). Este filme es del último tipo, pero además es de esas historias donde el protagónico lo tiene un personaje que es un total perdedor, fracasado y débil, como en Superbad (2007) o Napoleon Dynamite (2004). Kick-Ass (2010) es reconocida como una versión ácida del superhéroe sin poderes, pero Super se estrenó primero.

La calidad es muy buena aunque en un principio no lo parezca, cuenta con una buena banda sonora y una tomas con cámara al hombro que la hace ver algo simple y de baja calidad (de momento parece como si fuera un documental), pero luego de un tiempo uno se acostumbra. Lo más destacado son las personalidades que actúan en el filme, pues tenemos en el papel protagónico a Rainn Willson, mejor conocido por su magistral interpretación de Dwight Schrute en The Office US (mi serie no animada favorita), Kevin Bacon como al malo, a quien recordamos de Tremors, Ellen Page en un papel muy loco y Liv Tyler como la damisela en peligro. A primera vista parece una película de baja calidad e incluso un Mockbuster, pero resulta ser más que lo que uno esperaría.

La historia sigue a Frank Darbo, un cocinero y completo perdedor cuya vida entera no ha sido más que sufrimiento, lo único que le reconforta el su esposa Sara, a quien ama profundamente a pesar de que es una adicta en recuperación. Sin previo aviso, un narcotraficante conocido como Jacques enamora a su esposa y ésta lo abandona. Frank trata de recuperarla sin éxito al punto de querer darse por vencido, hasta que una hierofanía le revela su misión en el mundo, si no existen superhéroes en la vida real por qué no convertirse en uno. Dios en persona toca con su dedo a Frank y este recibe el don divino para convertirse en un luchador de la justicia, aunque todo fue una alucinación provocada por ver un programa religioso donde Holy Avenger lucha contra el diablo.

Convencido de ser el elegido de Dios, Frank inicia su investigación sobre todos aquellos superhéroes sin poderes, para ello recurre a una tienda de cómics donde conoce a Libby, una jovencita apasionada por los enmascarados justicieros. Luego de investigar un poco concluye que además de una identidad secreta necesita un arma personal, nace así El Rayo Colorado (The Crimson Bolt), un héroe que lucha contra el mal ataviado en un traje rojo y armado con una llave Stillson. Frank inicia su lucha contra el crimen, sin embargo, sus acciones son más criminales que heroicas, pues su llave hiere de gravedad a los malhechores, algunos de los cuales no hicieron más que saltarse la fila del cine.

Debido a lo agresivo de sus ataques El Rayo Colorado es considerado un psicópata y se le tacha de criminal. Eso asusta a Frank pero hace famoso a su álter ego justiciero. Libby empieza a sospechar que Frank es el enmascarado que ha estado atacando gente en las calles, pero en lugar de considerarlo un loco le parece algo genial. Vestido en su nuevo traje, Frank intenta rescatar a su esposa, pero fracasa y resulta herido, sin otro lugar a dónde ir, se refugia en el departamento de Libby.

Libby decide ayudar a Frank si a cambio la toma como su secuaz, sin estar muy de acuerdo Frank acepta y Libby se transforma en Bolty, la compañera de The Crimson Bolt. Aunque la idea de ser superhéroe de Bolty era algo extrema, pues resultó ser una verdadera maníaca que pretendía matar a cualquier delincuente por mínima que fuera su falta, además de que se había enamorado de Frank. Luego de conseguir un buen arsenal de armas Frank y Libby marchan hacia la casa de Jacques para recuperar a Sara y desatan una encarnizada batalla digna de competir con cualquier película de superhéroes.

La película inicia algo lenta aparentando ser un mal chiste y una película de baja calidad con el típico personaje fracasado, pero rápidamente evoluciona en una verdadera historia de superhéroes, con humor negro y algunos toques de gore. La pelea final que nos regalan Libby y Frank es completamente brutal e inesperada, épica de principio a fin y dramática en su desenlace, además de que nuestro protagonista evoluciona notablemente y nos regala una grandiosa reflexiona final que nos demuestra la madurez que alcanzó.

El filme es mucho más de lo que uno podría esperar en un inicio y eso es una agradable sorpresa que uno como espectador aprecia bastante. La película no intenta hace una crítica mordaz a la figura del héroe, de hecho se centra en las frustraciones del protagonista y nos deja una valiosa enseñanza: uno nunca va a estar completamente listo para nada, así que o lo haces o no lo haces. Sin duda una recomendación que puede no ser para todos pero que considero merece totalmente una oportunidad.

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