The Sky Crawlers

Título Original: スカイ·クロラ (Sukai Kurora).
Género(s): Militar, Drama, Ciencia Ficción, Seinen.
Director: Mamoru Oshii.
Estudio: Production I.G.
Emisión: Agosto de 2008.
Duración: 122 minutos.
Extras:

Basada en la novela homónima de Hiroshi Mori y dirigida por el  afamado Mamoru Oshii, quien ha dirigido grandes clásicos como Ghost in the Shell, The Sky Crawlers es un largometraje con gran calidad artística pero que dista mucho de las grandes obras que podemos encontrar dentro del repertorio de su talentoso director.

La calidad técnica es impecable y muy sobresaliente en lo que respecta a la parte sonora, pues se detalla hasta el más mínimo elemento auditivo (disparos, sonidos de motor) en las escenas de acción, creando así la ambientación perfecta. La música es igualmente buena, las canciones son pausadas y se adecuan perfectamente con el ritmo del filme. Otro aspecto sobresaliente es la construcción de escenarios, inspirados en los parajes naturales y urbanos de Polonia e Irlanda, que resultan tan perfectos que incluso parecen reales.

La animación en general es asombrosa, no es la mejor que he visto pero se destaca en sus escenas de acción, pues a pesar de que son batallas aéreas, los movimientos de cámara no son bruscos y siempre mantienen enfocados a los protagonistas. Los personajes resultan ser son la parte más débil de la obra, su diseño es regular y siguen los estándares actuales sin caer en lugares comunes, pero su desarrollo es pobre y no se consolida su historia ni se profundiza en su personalidad.

La historia gira en torno a un grupo de jóvenes conocidos como Kildren (personas que no envejecen ni maduran), quienes están destinados a ser pilotos de la fuerza aérea europea y pelear una cruenta guerra mundial contra la facción americana. Entre estos chicos se encuentra Yuichi Kannami, un virtuoso piloto que es asignado a un pequeño grupo aéreo. A su llegada, descubre que hay algo misterioso detrás de su traslado y del origen de los Kildren, tras los que se ocultan una serie de reencarnaciones, clonaciones, implantación de recuerdos y extrañas habilidades bélicas. A partir de ese momento la historia toma un rumbo netamente filosófico sobre los horrores de la guerra y las causas que la originan.

La película se cuestiona sobre qué tan necesario es madurar para pelear una guerra cuando las probabilidades de morir son muy altas. Los Kildren son inmaduros para poder hacerle frente a la guerra y de cierta forma no estar conscientes de lo peligroso de su trabajo; ni siquiera se cuestionan por qué lo hace y si tiene un verdadero propósito. La inmadurez es una forma de esquivar la horrenda realidad que sólo una guerra puede provocar, una guerra sin fin que no puede ser abolida y cuyo único escape es la muerte.

Adentrándonos más en la trama y su trasfondo, descubrimos que los Kildren en realidad son un extraño experimento militar que buscaba crear armas humanas para la guerra. Ellos vivían en una realidad letárgica, donde todo parecía un lejano sueño difícil de recordar. Y como no envejecían ni cuestionaban su participación en las acciones bélicas, eran los soldados perfectos para una industria militar en la que el vencedor es aquel que obtiene más ganancias.

La obra es muy profunda y más compleja de lo que a primera vista aparenta, pues incluso criticar la incapacidad del capitalismo para desarrollarse sin la necesidad de guerras. Sin embargo, no termina por concretar su historia y deja muchos cabos sueltos, tampoco se aclaran los misterios por parte de los personajes ni del experimento que creó a los Kildren. A pesar de ello, la denuncia sobre los movimientos armados es fabulosa y lleva por buen camino la crítica social.

Considero que la película es buena, aunque su ritmo pausado puede no ser del gusto de todos los espectadores. Pese a todo ello, el filme logrará entretener y cautivar a un púbico más específico y maduro que el anime convencional, y sin duda lo bastante crítico como para apreciar este tipo de historias y la forma en que está narrada.