Maggie

Título Original: Maggie.
Género(s): Drama, Ciencia Ficción.
Director: Henry Hobson.
Emisión: 2015.
Duración: 95 minutos.
Extras:

El género de los zombis había mostrado de todo, desde los lentos muertos vivientes de Romero hasta los enjambres imposibles de contener en Guerra Mundial Z, pero creo que muy pocas veces habían tomado el tema de una epidemia zombi como un simple recurso ambientador para desarrollar un excelente drama familiar que enternece por su crudeza y nos muestra un panorama posiblemente más real de lo que en verdad pasaría sin los virus pudieran convertir a las personas el zombis.

La calidad técnica es buena, no refleja mucho presupuesto pero logra arreglárselas con lo que tiene, además de que al centrarse en el drama de la historia, y no en los grandes efectos, la falta de escenas visualmente impactantes no es necesaria. Las actuaciones también me sorprendieron, pues aunque Abigail ha demostrado ser una buena actriz, el cliché del hombre poderoso que Arnold arrastra desde su juventud siempre le ha dado poca credibilidad en papeles serios, aunque es esta ocasión al papel de padre vulnerables que interpreta le ha quedado muy convincente.

Protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Abigail Breslin, el filme nos sitúa en un Kansas atemporal, con elementos del pasado que lo hacen ver como de los 90. La sociedad se encuentra en decadencia luego de que el virus Necroambulante arrasara con gran parte de la población mundial. El virus provoca que las personas se conviertan en zombis y empiecen a atacar a otros para devorarlos, pero la infección es lenta y los zombis no representan un peligro mortal, por lo que la sociedad convive con los infectados hasta que la infección avanza a su etapa final, momento en el que los enfermos son llevados a cuarentena para pasar sus últimos días. Como en una pandemia real.

Maggie (Abigail Breslin) es una joven que vive en una zona rural de Kansas, un día escapa a la ciudad y es mordida por un infectado contrayendo la enfermedad. Wade (Schwarzenegger), su padre, va en busca de ella. A pesar de que Maggie no quería que la buscaran es convencida por su padre para regresar a casa. Allí la esperan sus medios hermanos y su madrastra. Los pequeños son enviados con una tía para evitar que Maggie los contagia, mientras que su padre y madrastra tratar de vivir una vida normal mientras esperan el inevitable desenlace.

Mientras avanza la enfermedad de Maggie vamos conociendo un poco sobre la epidemia y vemos el drama familiar  que enfrenta la chica y su padre, los recuerdos de su madre fallecida muchos años antes y la normalidad perdida entre los habitantes del pueblo. El drama se incrementa con forme la infección se esparce y Wade debe decidir si enviar a su hija a cuarentena a morir sola, encerrarla en casa con el peligro de que escape e infecte a otros una vez convertida en zombi o tomar las cosas en sus manos y acabar rápidamente con el sufrimiento de su hija.

El filme nos muestra un apocalipsis lento, brutal y dramático, pero no violento. La perspectiva del fin del mundo llega a nosotros desde una mirada rural, alejada del ajetreo de las grandes urbes, por lo que es apacible e incluso con un aroma familiar. No obstante, al ser una historia de zombis no olvida por completo el terror y se da el tiempo para desarrollar muy buenas escenas de suspenso, suspendo igualmente tranquilo, sin el susto de la sorpresa intempestiva pero con toda la ambientación necesaria a nivel visual y sonoro.

La trasformación lenta hace que los zombis no merodeen por millones en las calles, pero genera una pandemia más prolongada y por ende más cruda emocionalmente hablando, pues ver morir a tus seres queridos y convertirse en zombis en segundos no es lo mismo que el poder pasar con ellos sus últimos días viendo como poco a poco dejan de ser ellos mismos. La película podrá ser de bajo presupuesto, pero logra demostrar que la falta de recursos y grandes efectos puede palearse perfectamente con un buen guion, buenas actuaciones y una gran ambientación.

A lo largo de los 95 minutos vemos buenos momentos de drama y buenos momentos de tensión y algo de suspenso. Y si bien la historia puede ser lenta no se torna aburrida en ningún momento, aunque hay que tener bien presente que lo que estamos viendo es un drama que toma a la pandemia zombi como un simple recurso ambientador, como mero fondo en el cual se desarrolla la historia de un padre que ve morir a su hija poco a poco sin que pueda hacer nada para evitarlo.

En ese sentido me recordó mucho a la película Another Earth, en donde el trasfondo de Ciencia Ficción también es sólo un pretexto para contar el drama personal de una chica. Honestamente me gusta mucho que algunos autores se arriesguen a hacer este tipo de obras, pues ver una película de zombis donde un grupo de amigos se reúne por última vez antes de regresar a la escuela no para disfrutar sus últimos días libres, sino para, sin decirlo abiertamente, despedir a sus compañeros infectados pues saben bien que por mucho que se esfuercen por actuar como si no pasara nada seguramente aquella sea la última noche que la pasen juntos, y eso es desgarrador.

No sé si otra película ya hubiese hecho esto antes con el tema de los zombis, yo personalmente no había visto este tipo de manejo hasta ahora, pero me encantó que la película rompiera con el paradigma cada vez más exagerado del zombi moderno, es más, no sólo lo rompe, lo transgrede y nos deja en claro que una pandemia zombi real, de poder ocurrir, sería más cercano a esto que a una horda de muertos vivientes escalando un muro sin nada que pueda contenerlos.

La historia es triste y dramática porque todo en su conjunto es una gran despedida, la despedida de un padre y su hija, y los personajes lo sabían, trataban de actuar como si todo fuera a resolverse pero en el fondo ambos estaban conscientes del desenlace. Pensar en esos últimos momentos que pasaron juntos y en esas últimas muestras de cariño entre ambos es verdaderamente enternecedor y tanto Breslin como Schwarzenegger lo hacen perfecto. Creo que la edad ha hecho que el imponente hombre de acción que fue Arnold hace tres décadas de paso a un padre amoroso que ver consumirse a su hija y su actuación resulte más convincente.

Una buena película que se sale del canon taquillero que ha sobreexplotado a los zombis en las últimas dos décadas y nos muestra una nueva forma de vivir el apocalipsis. Sin duda recomendable para quien guste de historias lentas y dramáticas, pero no para aquellos que sólo quieren ver a cientos de zombis perseguir a un grupo de supervivientes en una ciudad en ruinas. La obra se arriesga a contarnos una historia distinta con un tema cliché y eso es justamente lo que hace que valga la pena. En tiempos del Covid donde muchas personas ya no pudieron despedirse de sus parientes enfermos debido a la capacidad infecciosa del propio virus, es que este tipo de historias cobran mayor relevancia.