Perdí mi cuerpo

Título Original: Jái perdu mon corpse.
Género(s): Drama.
Director: Jérémy Clapin.
Estudio: Xilam.
Emisión: 2019.
Duración: 81 minutos.
Extras:

La animación europea tiene un estilo muy particular, sobre todo la animación francesa que se ha empezado a ganar un lugar entre la animación más reconocida a nivel internacional y se está convirtiendo en un elemento identitario de ese país. Perdí mi cuerpo es una película francesa que justamente tiene toda esa esencia europea tan única y cuya historia no sólo es original y emotiva, sino que logra evocarnos cierta nostalgia que sólo el buen cine francés puede lograr.

La calidad de animación es espectacular. El diseño de personajes es muy bueno, aunque al principio no me gustó mucho pues no estoy tan acostumbrado a este tipo de estilo. Los escenarios son bellísimos, muy detallados y sumamente realistas en ciertas escenas, aunque también mantienen ese aire de magia y fantasía que sólo puede lograr la animación. Los detalles que han puesto en los escenarios les da ese toque realista, sobre todo en las escenas en blanco y negro que enfatizan aún más la nostalgia que pretende evocar el filme.

El apartado visual es sumamente bueno, pero lo que se lleva las palmas es la banda sonora, tanto a nivel musical como en el audio en general, pues logra generar el ambiente perfecto tan sólo con lo que escuchamos, incluso sin la necesidad de diálogos pues muchas de sus escenas no los tienen. Hace mucho que no veía una película que me gustara tanto por su apartado sonoro. La historia es hermosa y visualmente es preciosas, pero su banda sonora es simplemente un deleite al oído.

Los personajes están muy bien logrados, son muy humanos y lo reflejan en sus errores y miedos constantes producto de su pasado, pero también logran superar algunos de ellos al atreverse a hacer algo inesperado y cambiar con ello su futuro. La historia no es algo común, pues resulta algo gore en una primera impresión pero lo convierte todo en una historia dramática llena de nostalgia y hermosos recuerdos.

La historia toma lugar en Francia y sigue la travesía de la mano amputada de Naoufel, un joven que pierde la mano debido a un accidente laboral. La mano parece cobrar conciencia y despierta en un laboratorio del cual escapa con la finalidad de regresar a su cuerpo original. En el camino deberá enfrentar diversos peligros y en cada paso recordará distintos momentos de la vida de Naoufel relacionados con su mano.

La historia alterna entre el pasado recordado por la mano, las aventuras de la mano y los días previos a que Naoufel sufriera el accidente. Los flash-backs nos permiten conocer la infancia de nuestro protagonista, mientras que en la historia actual vemos la vida del chico, cuando trabajando como repartidor de pizzas conoce a una joven llamada Gabrielle de quien se enamora. Naoufel hace todo para reencontrarse con ella, lo que lo lleva a aceptar un trabaja como aprendiz de carpintero con el tío de la chica, gracias a lo cual inicia una bonita relación entre ambos.

La historia de la infancia de Naoufel es dramática, la de su juventud es una historia de amor, ambas son muy buenas y emotivas, pero es sin duda la historia de la mano amputada la más interesante, pues la forma en que nos muestran su travesía por regresar a su cuerpo es tan intensa que te mantiene pegado a la pantallas en cada instante. Personalmente nunca creí que ver a una mano sortear los peligros de la ciudad pudiera ser tan emocionante. La forma en que logran generar un ambiente de tensión y suspenso es asombrosa y en parte todo eso es gracias a la ambientación sonora.

La historia de la mano no me quedó clara del todo, si fue real o una alegoría en la que un miembro desprendido hace todo lo posible por ayudar una última vez a su cuerpo. El que la mano tuviera vida, conciencia e incluso memoria le da ese toque fantástico tan original, tanto que incluso me atrevería a catalogar al filme como realismo mágico. Además de que me hizo pensar en la memoria muscular y en aquellos recuerdos que podemos evocar gracias a nuestro tacto, nuestras extremidades y lo que podríamos llegar a olvidar cuando perdemos un órgano.

La película me generó una sensación de emoción y aventura que no muchas veces he podido experimentar con obras animadas. Mucho menos en algo tan simple pero, al mismo tiempo, tan único como las andanzas de una mano amputada. La tensión que te genera ver a la mano enfrentar distintos peligros, la nostalgia del trágico pasado del protagonista y la chispa de emoción que siente al enamorarse se conjuntan de manera asombrosa para generar una historia grandiosa y muy emotiva, que sin llegar a las lágrimas te hace añorar y pensar en tus propios recuerdos.

Una película maravillosa y una excelente recomendación para quien gusta de la animación para adultos y de las temáticas nostálgicas y emocionales, pero también para los amantes de la aventura y sobre todo para quienes buscan una película en la que puedan apreciar y sentirse maravillados por igual tanto por su historia como por sus apartados visual y sonoro. Por que como ya lo mencioné, creo que esta es una película para disfrutar con los ojos, la mente y el oído.