Los Hombres Agua contra los Hidrófonos del mal

CRO

En la Ciudad de Kähart, capital de reino de Islantus, luna mayor del planeta Criptycus, se había librado una terrible guerra por más de 200 años. Una guerra que había arrasado con el resto de ciudades y reducido a cenizas a toda la población de hidrohombres. La desertificación de aquella luna era el problema principal. Los hidrohombres habían estado perdiendo terreno, o mejor dicho océano, ante el fuerte embate del desierto y del sol. La razón parecía ser una construcción monumental realizada en los anillos del planeta madre.

Cada que un nuevo gobernante de Criptycus subía al poder, se construía un nuevo anillo al sistema de anillos que rodeaba el planeta. Según las historias de los viejos, el planeta originalmente tenía un solo anillo muy pequeño. Cuando el primer Rey de Criptycus murió, su hijo mandó construir un segundo anillo para conmemorar a su padre y poco tiempo después construyó un tercero como legado de su propio mandato, desde entonces cada nuevo Rey ha hecho lo mismo. El más reciente soberado construyó el anillo 37, lo que molestó a muchos de los nativos de las lunas.

Los Fitohombres protestaron en contra de la construcción de nuevos anillos hace años, pero el Rey de aquel entonces ignoró sus súplicas y construyó el anillo 25 en ese momento. Dicho anillo hacía que el diámetro total de planeta fuera el doble y rozara peligrosamente la luna menor, donde vivían los Fitohombres. Eventualmente, la fuerza de gravedad ejercida por el nuevo anillo sacó a la luna de orbita y se perdió en la negrura del espacio. Casi nadie recuerda ya aquella revuelta de los Fitohombres.

Otras lunas, por ejemplo, se vieron beneficiadas por estos anillos. Lunarea, la segunda luna en tamaño alabó la construcción de estos anillos y apoyó ciegamente al Rey en turno para su construcción, la razón era que al llegar al anillo 50 los rayos del sol se verían reflejados en él y alumbrarían la oscuridad perpetua del planeta. Lunarea tenía una órbita algo extraña en torno a Criptycus y eso la hacía estar siempre del lado apuesto al sol, por lo que nunca habían visto directamente la luz de día. Muchos gobernantes de aquella luna había tratado de obtener la energía del sol de muchas maneras. Uno de ellos propuso atar mil cohetes al planeta para que movieran su órbita unos metros y con ello poder disfrutar de la luz durante una cuarta parte del año. El problema es que el planeta quedaría expuesto durante un tiempo considerable a los rayos del sol de manera perpetua, quemando y calcinando todo en pocos días; afortunadamente nunca encontraron cómo amarrar tantos cohetes a la luna. Otra propuesta fue la de construir un espejo gigante orbitando a Lunarea para que reflejara los rayos del sol, lamentablemente dicho espejo tuvo el efecto de una lupa y calcinó a la ciudad de Lamita en cuestión de horas. Tras cientos de intentos más, un científico calculó que el brillo de los anillos sería suficiente para no tener a su luna en la oscuridad nunca más, pero dicho brillo no llegaría sino hasta el anillo número 50.

Lamentablemente fueron más las lunas afectadas, Crespos, la tercera luna en tamaño fue rebanada por la mitad debido al girar de los anillos artificiales. Siendo la luna más cercana al planeta, estaba en riesgo de coalición una vez que los anillos legaran al número 32. Para evitar sufrir un destino similar al de los Fitohombres, taladraron el planeta de extremo a extremo y ataron una cuerda gigante desde su luna hasta Criptycus, así a pesar de la gravedad ejercida por los anillos no saldrían volando hacia el espacio exterior. Para su mala fortuna, aquella atadura los mantuvo fijos en su lugar, a merced del nuevo anillo que inesperadamente empezó a girar a una velocidad mucho mayor que el resto y terminó por cortar la línea en dos. Actualmente aún puede verse un pequeño fragmento de lo que fue Crespos atado al planeta madre.

El Gobierno de Criptycus estaba harto de las indecentes medidas que los Hidrohombres habían tomado para evitar la construcción del anillo 37, sabían que una vez que ese anillo estuviera listo no tendrían oportunidad de sobrevivir. Cuando el anillo 35 se terminó, 200 años atrás, golpeó el espejo gigante de Lunarea y lo redirigió hacia Islantus, haciendo que el agua hirviera y se empezara a evaporar, acabando con gigantescas porciones de océano y dejando una gran parte de tierra al descubierto. La tierra dio paso al nacimiento de los hombres de fango, quienes empezaron a construir sus ciudades a las horillas del mar, sin embargo, la población de hombres de fango creció rápidamente y en pocos años que quedaron sin espacio en la tierra, algunos trataron de vivir en el mar pero se disolvieron casi al instante. Como no tenían otros recursos, los hombres de fango empezaron a usar sus excrementos fangosos para ganar terrenos al mar, así lo hicieron por cientos de años hasta que la contaminación empezó a afectar las ciudades de los Hidrohombres y su océano se empezó a reducir.

La lucha entre Hidrohombres y hombres de fango se intensificó, llevando a ambas especies casi a la extinción. Los hombres de fango pidieron ayuda a Criptycus para deshacerse de ese océano maligno que derretía a su pueblo, mientras que los Hidrohombres exigieron que se les regresara el mar que habían perdido a manos de la tierra. A Criptycus no le importaba en lo más mínimo ninguna de sus lunas, de hecho habían usado los restos de Crespos para los anillos 33 y 34 y planeaba hacer lo mismo con Islantus cuando el material se les agotara, esto sería cuando terminaran en anillo 37. El problema es que un planeta de agua no sirve para construir anillos artificiales que orbitan un planeta, por lo que decidieron ayudar a los hombres de fango a ganar todo el terreno que pudiera.

Para prevenir a los fangosos de posibles ataques por parte de los Hidrohombres lanzaron miles de hidrófonos al mar para escuchar los planes secretos y prevenir a los terrestres. Los Hidrohombres se dieron cuenta de esto muy tarde cuando sólo quedaba en pie la ciudad de Kähart. Los Hidrohombres restantes se refugiaron en su ciudad capital y empezaron a planear su última batalla en contra de los fangosos. Los hombres de fango estaban prácticamente seguros de su victoria, así que se habían relajado y había organizado un festival para conmemorar la inauguración del anillo 37. El problema es que cuando este anillo se terminó empezó a proyectar sobras de forma aleatoria en Islantus generando una alteración en las corrientes de aire que traían humedad del mar. A mitad de los festejos unos extraños abultamientos cubrieron la tierra y millones de gotas de agua se precipitaron al suelo, matando a todos los hombres de fango y deslavando la tierra que le habían ganado al mal. Al cabo de los años la luna Islantus regresó a la normalidad y los Hidrohombres repoblaron sus océanos. Cuando un nuevo Rey subió al trono de Criptycus y empezó la construcción de su anillo, se enteró de que ya no quedaba nada de material para construirlo y que los planes de usar el la tierra creada por los hombres de fango en Islantus había sido desechado porque ahora toda la luna era nuevamente agua, a lo que el nuevo monarca respondió, no importa, afuera en el espacio hace mucho frio y toda el agua de Islantus se convertirá en hielo, podemos hacer un anillo de hielo.