Her

Título Original: Her.
Género(s): Ciencia Ficción, Romance, Drama.
Director: Spike Jonze.
Emisión: 2013.
Duración: 126 minutos.
Extras:

Cuando se estrenó, esta fue una de las películas de las que más tenía expectativas e incluso recuerdo que la fui a ver a la Cineteca porque ya no estaba en cines comerciales. Y sin duda, ahora que la vi por segunda vez puedo decir que es justo la hermosa historia que recuerdo y una de las películas que más he disfrutado en los últimos años. Así que creo que también se gana un podio en mi top 10 de películas favoritas.

La película destaca en cada uno de sus aspectos y si bien la historia es quizás lo más atractivo no podemos descartar el apartado técnico. La música es bellísima y se acopla perfecto a la temática y ritmo de la historia, pues nos otorga esa ambientación futurista y melancólica que le dan su peculiar estilo. Y la parte visual también es excelente, sobre todo la cromática, con una ciudad pulcra e impoluta cuya paleta de colores llamativos a la vez que sobrios, luminosos pero meditabundos, nos dan la idea de una ciudad futurista y súper tecnológica pero donde nuestro protagonista se ve abrumado por la soledad.

La historia gira en torno a Theodore, un hombre solitario que trabaja escribiendo cartas personalizadas. A pesar de ser un buen escritor, vive deprimido y desconectado del mundo, sus únicas distracciones son los videojuegos y sus vecinos y amigos, Amy y Charles. Theodore lleva un año separado de su exesposa pero aún no se han divorciado legalmente, pues al parecer no se siente listo para terminar con una relación de tanto tiempo.

Theodore parece no interesarse por conocer nuevas personas y vive melancólico en su departamento, pero todo empieza a cambiar cuando instala el nuevo de asistencia personal. Samantha, la voz de su nueva asistente virtual llega a su vida y rápidamente pasa de ser una simple máquina programada para ayudarle con sus tareas a ser alguien con quien puede convivir como si se tratara de otra persona, alguien con quien Theodore puede bromear, divertirse y contarle lo que siente. Samantha por su parte resulta tener una personalidad única, intuición, está consciente de sí misma y resulta ser un excelente apoyo emocional para Theodore quien gracias a ella empieza a salir de su depresión.

Con el paso de los días ambos cambian, él vuelve a ser feliz y sentirse emocionado por la vida y ella empieza a evolucionar tanto en lo intelectual como en lo emocional más allá de su programación. Al final ambos terminan enamorándose y se convierten en pareja, pero los tabús de una relación entre un humano y un sistema operativo aún son muchos en la sociedad, a pesar de que, al parecer, cada vez más personas empiezan a tener vínculos emocionales con sus sistemas operativos.

Además de la historia en sí, el trabajo actoral es algo que debemos alabar, sobre todo lo bien logrado que está el personaje de Joaquin Phoenix, quien interpreta de manera sublime a un hombre deprimido y solitario y que logra reflejar de manera muy real y natural los sentimiento que va teniendo a lo largo del filme, desde esa tristeza profunda hasta la dicha del enamoramiento, con sólo las expresiones de su rostro, lo cual le da mucho juego al trabajo de voz de Scarlett Johansson. Y tampoco debemos olvidar al resto del cast, quienes igualmente lo hacen muy bien, sobre todo Chriss Pratt que interpreta al compañero de trabajo de Theodore que acepta de manera muy natural su relación con un sistema operativo y a Amy Adams, que interpreta a la mejor amiga de Theodore y que también pasa por una ruptura amorosa.

Continuando con la cuestión actoral, es de reconocer el trabajo de Scarlett como Samantha, la voz de la asistente virtual. La personalidad que logra darle la actriz al sistema operativo es asombrosa, pues con sólo escucharla es posible percibir su personalidad y estado de ánimo, algo increíble tomando en cuenta que ni siquiera la vemos en pantalla. Scarlett es una mujer sumamente atractiva, pero la calidez y sensualidad de su voz logran que las escenas de amor, diversión y erotismo que vemos en pantalla funcionan únicamente con sólo escucharla, lo que nos demuestra los importantes que pueden llegar a ser los diálogos y el trabajo de audio al momento de contar una historia.

El tema de Samantha es sin duda uno de los más importantes, sobre todo porque para el año en que fue estrenada los asistentes virtuales como Cortana, Alexa o Siri aún no eran algo tan común como hoy en día, por esa razón considero que la película es un excelente ejemplo de la Ficción de Anticipación donde vimos, un lustro antes, lo que actualmente ya es muy común. Aunque  sólo es uno de los múltiples temas que podemos abordar y que espero hacer algún día en un podcast.

Además de la parte tecnológica, la parte humana es igualmente contemplada dentro de la historia, al fin y al cabo la trama nos muestra la soledad de un hombre y de una sociedad que se ve potenciada gracias al desarrollo tecnológico, donde o bien podemos estar rodeados de multitudes pero sentirnos solos y aislados del mundo viviendo solo a través de nuestros dispositivos o podemos estar físicamente solos y mantener contacto con otras personas gracias a ellos, como nos ha pasado durante el último año a causa del confinamiento producto de la pandemia. Creo que de cierta forma, la película se adelantó a su época aunque fuese unos cuantos años, claro que desde hace un par de décadas el fenómeno de la soledad y el aislamiento digital se ha hecho más evidente.

Lo anterior nos lleva a cuestionarnos lo siguiente, ¿qué tan artificial es una relación entre una persona y un sistema operativo? Si escuchar una voz, aunque sea sintética nos puede generar un sentimiento de bienestar e incluso de afecto hacia eso, ¿es tal sentimiento algo falso por el hecho de no ser un ser vivo quien nos lo genera? Ahora con las prolongadas cuarentenas el fenómeno de las VTubers se ha hecho muy popular, ya no es sólo otra persona del otro lado de la pantalla quién nos genera algo, sino un avatar, un holograma inexistente que no es más que un conjunto de unos y ceros pero que a pesar de ello logra producir un sentimiento que se siente igual de real que el que sentiríamos por otra persona y allí es donde yace lo interesante de la pregunta, pues con el avance de la tecnología y la inteligencia artificial tendremos que valorar aquello que conocemos como relaciones sociales. Tal vez sí llegue el momento en el que tener de pareja a un sistema operativo sea algo muy normal, digo, enamorarse de un personaje 2D es algo que ya se ha visto.

Ahora bien, para llegar a ese punto se necesita otra cosa que también aborda el filme y es el desarrollo de una inteligencia artificial capaz de ser consciente de sí misma, de aprender cosas y de aprender a sentir, de tener la capacidad de desarrollar sentimientos, gustos, disgustos, sensaciones positivas y negativas como cualquier humano, que sobrepase su código de programación y evoluciones por sí misma. Y allí es donde la película se vuelve ficción porque si comparamos ese nivel de complejidad de OS1 con los asistentes virtuales de la actualidad vemos un universo de diferencia, Samantaha no respondía una serie de respuestas programadas, tomaba sus propias decisiones con base a su experiencia.

La película nos hace preguntarnos de qué forma sería posible construir una inteligencia como esa, cuántos niveles de programación y comprensión de la psicología humana serían necesarios para emular la mente y poder darle intuición a una máquina. Y a mí en lo personal me resulta sumamente atractivo el hecho de que la película, sin siquiera mencionarlo, te haga pensar en ello, pues a final de cuentas, ¿cómo programar la intuición, como convertir lo que nos hace humanos a nivel mental en un lenguaje de programación?

La impersonalidad del mundo a través de las redes es otro tópico que se muestra en pantalla, los videojuegos como refugio para la soledad pero también como lugar de convivencia, las salas de chats o citas como un medio cada vez más frecuente y normal para generar vínculos afectivos entre las personas. Aunque lo destacable no es que la película hable de ellos, sino que nos los muestra y nos hace reflexionar al respecto sin forzar los temas y sólo mostrándolos de fondo.

Como tema final está el hecho de las relaciones entre humanos y sistemas operativos como algo 00cada vez más normal. Algunas personas todavía lo ven raro y otras no y eso también nos lleva a preguntarnos qué cosas tendrían que cambiar en la sociedad para que ese tipo de relaciones fuesen vistas como algo normal. En primera tendríamos que aceptar que dichas emociones son reales e igualmente válidas, pues si una persona te hace sentir bien, mejorar y avanzar qué más da si es alguien virtual o no. El otro punto concierne a la interacción, los sistemas operativos no tiene un cuerpo físico y la parte del contacto es algo importante y necesario para nosotros los humanos, por ello me pareció una idea excelente el mostrar que en un mundo como ese, habrían persona dispuestas a fungir como la parte física de la relación, como Isabella, la chica que Samantha contrata para que sea su cuerpo. El que los escritores hayan pensado incluso en ese nuevo tipo de “servicios” que podría surgir producto de nuevos tipos de relaciones demuestra lo bien desarrollada que está la trama.

Al final la historia habla sobre las relaciones humanas, Samantha es una metáfora para cuestionarnos qué tan compleja puede ser una relación entre dos individuos cuya forma de pensar, amar y desear es distinta. Lograr entender al otro y tener un genuino interés por las cosas que le gustan es lo que se necesita para lograr una buena relación con alguien, no sólo es pasarlo bien y ya, sino preguntarle al otro cómo está y hacerlo de una manera genuina, si lo hacemos sólo por amabilidad sin un verdadero interés entonces las cosas no van a funcionar.

Una película maravillosa que recomiendo a todos ver, pues sin duda invita a pensar y reflexionar sobre el papel de la tecnología en las relaciones humanas, las relaciones en sí misma, la soledad y la capacidad de amar a otra persona, así como cuestionarse qué hace real a una relación y a los sentimiento, si el hecho de que la otra persona sea real o el simple hecho de sentirse bien estado en su compañía.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s